Miniserie que lleva el concepto de terroir a los frutos rojos
- Escrito por Publimark
Berry House y Gracias Consulting desarrollaron este trabajo para ser exhibido en redes sociales con alcance en Chile y otros cuatro países.
Un relato cercano que busca destacar el valor de los berries y redefinir la experiencia de recibir fruta fresca del campo a la puerta de la casa. En eso consiste una miniserie para redes sociales lanzada a fines de agosto por Berry House y Gracias Consulting.
Para la plataforma de entrega directa de frutos rojos desde el campo a la mesa, el desafío comunicacional era transmitir que una bandeja de frambuesas, moras o arándanos comprada en línea es un producto de alta calidad agrícola con una historia de cuidado detrás.
La base para este trabajo, llamado Crónicas del Terroir, fue considerar que el escenario del comercio digital es competitivo y que, en el caso de la industria alimentaria, es similar, por lo que diferenciarse como marca es tan fundamental como en cualquier sector.
De esta manera, cuando el consumidor evalúa comprar fruta a domicilio, la conveniencia y la frescura son parte de su decisión. Sin embargo, la calidad es un concepto subjetivo que requiere ser explicado para cobrar su valor.
Analogía conceptual
En lugar de recurrir a la publicidad tradicional basada en descuentos o promociones inmediatas, Berry House y su agencia creativa, Gracias Consulting, optaron por un camino diferente. Este fue desarrollar un activo de marca de largo plazo que eduque y ponga en valor el origen natural del producto.
Explica Rodrigo Alcayaga, chief creative officer de la agencia, que cuando se habla de calidad en fruta fresca decir que un producto es premium no es suficiente. “Hay que ser capaces de demostrar de dónde viene esa calidad. Con Crónicas del Terroir, quisimos llevar la conversación al origen y mostrar que detrás de cada berry hay decisiones sobre el suelo, el clima, las variedades, el cultivo y una cosecha que sigue siendo profundamente artesanal”, detalla.
Gracias tomó en este caso el concepto de terroir (o terruño), que habitualmente es asociado al mundo vitivinícola, y lo aplicó al cultivo de berries frescos. Esa fue la analogía conceptual que dio origen a la innovación involucrada en este proyecto.

Sofisticar la conversación
En el ámbito gastronómico global, el terroir representa la influencia que tienen el suelo, la altitud, el clima y la mano del agricultor en las características finales de un producto de la tierra.
Según Alcayaga, es un concepto que no le pertenece exclusivamente al vino. Se aplica al café, al cacao y a cualquier fruto donde la naturaleza y el ser humano colaboran. “Con Crónicas del Terroir, buscamos sofisticar la conversación sobre la fruta fresca, explicando que el nivel de cuidado que le damos a un arándano o una frutilla es comparable al de la viña más prestigiosa”, sostiene el creativo.
Entran en este caso a ser relevantes la temperatura donde se cultiva una frambuesa o la mineralidad de la tierra que condiciona directamente su calibre, su firmeza y el equilibrio de su sabor. Y a dicho entorno natural se suma el factor humano, pues los berries son frutos extremadamente delicados que exigen un manejo completamente manual. Cada fruto debe ser seleccionado y cosechado a mano con rigurosidad para que conserve su frescura intacta hasta llegar al hogar del consumidor.

Contraste de dos roles
La propuesta de la miniserie Crónicas del Terroir, pensada para construir marca de forma constante, fue diseñada para plataformas digitales. Esta presenta contenido técnico sobre agricultura sin que resulte denso para audiencias jóvenes en redes sociales.
En ese sentido, la solución creativa se estructuró a través del contraste de dos roles en pantalla. Primero, la autoridad del campo, que es encarnada por la figura de un ingeniero agrónomo de Berry House, quien aporta el rigor sobre la variedad de las especies, la preparación del suelo y las mejores prácticas de cultivo.
La segunda protagonista es quien da la cercanía a través del medio digital: una voz narradora con un tono liviano que dinamiza la historia y la conecta con la vida cotidiana y el lenguaje de las redes.
Rodada en Colombia, la realización cuidó que la estética, indumentaria la ambientación mantuvieran un perfil regional unificado. Esto permite que la serie conecte tanto en el mercado local de filmación como en los demás países donde opera Berry House: Perú, Brasil, México y Chile.