Qué considerar para invertir en una franquicia hoy en Chile
Hay que evaluar diversos factores, además de la marca, según Alexia de la Morena, directora académica en EAE Business School.
Hay quienes sostienen que las franquicias siguen siendo un modelo de negocio prometedor en Chile en 2026. Y si antes el 70% de las franquicias eran de marcas extranjeras, hoy la tendencia es contraria. Ahora, según la consultora FQC, cerca el 60% son marcas nacionales.
Se comenta también que, ante el crecimiento que existe en el emprendimiento –casi dos millones de microemprendedores buscan fundar una empresa en Chile, según el INE–, el modelo de franquicias puede ser una oportunidad interesante.
Resulta natural pensar que una franquicia permite iniciar con un consumidor fidelizado y procesos ya definidos y estructurados, que alivian el desafío de emprender con una marca desde cero, pero esto es solo una parte del asunto.
No obstante, expertos advierten que eso no se puede entender como un camino asegurado. Existen variables que siguen siendo determinantes para el éxito y fracaso de un negocio basado en una franquicia. De conocerlas depende la salud de una inversión que requiere de buen capital y representa una apuesta contundente.
Una marca por sí sola…
Según explica Alexia de la Morena, directora del Master de Dirección de Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, una franquicia reduce la incertidumbre inicial porque no se parte de cero, pero eso no significa que el éxito esté garantizado.
“Las franquicias, aunque respaldadas por una marca posicionada, siguen dependiendo en gran medida de la gestión, la ubicación y la dinámica del mercado donde se opera. La salud del local reposa en manos del inversor”, explica.
A diferencia de un emprendimiento tradicional, la estructura de franquicia permite acceder a un sistema probado, con respaldo en formación, operación y, en muchos casos, estrategias de marketing ya diseñadas. Esto facilita enfocar los esfuerzos en la ejecución más que en la construcción del negocio desde sus bases.
Sin embargo, advierte que una marca por sí sola no asegura la rentabilidad. Los costos asociados pueden impactar significativamente los márgenes si no se proyectan correctamente desde el inicio. Se refiere a regalías, aportes a publicidad y gastos operativos y variables como los aranceles.

Alexia de la Morena, directora académica en EAE Business School,
Analizar el negocio completo
En opinión de la académica, muchos inversionistas subestiman los costos reales y la falta de flexibilidad del modelo. “Al operar bajo lineamientos establecidos, el franquiciado tiene menos margen para innovar o adaptarse rápidamente y esto se puede convertir en una limitación cuando se está en mercados cambiantes”, expone.
Desde su perspectiva, antes de decidir si invertir o no en una franquicia, es necesario contemplar factores como la estructura de costos, el tiempo de recuperación de la inversión, el soporte del franquiciante y, sobre todo, la viabilidad en el mercado local.
La ubicación, por ejemplo, puede marcar la diferencia entre una operación rentable y una inviable. Entender el desempeño real de otras unidades contribuye a aterrizar las expectativas y evitar decisiones basadas únicamente en proyecciones optimistas.
Para De la Morena evaluar una franquicia implica analizar el negocio completo, no solo la marca. “Revisar estados financieros reales, calcular distintos escenarios y hablar con otros franquiciados para entender si el modelo funciona más allá del papel”, sostiene.

Adaptación al contexto
Las franquicias de alimentos y bebidas siguen liderando, según la experta, especialmente aquellas adaptadas a formatos de consumo rápido o delivery, así como algunas de las áreas de educación, bienestar y servicios especializados, impulsadas por cambios en los hábitos de consumo.
Ganan también terreno los modelos híbridos o digitales, que requieren menor infraestructura física y ofrecen mayor flexibilidad operativa. Sus retos son distintos, en todo caso, en posicionamiento y escalabilidad.
Finalmente, el verdadero factor diferencial está, según Alexia de la Morena, en la capacidad de adaptación del modelo al contexto donde se implementa. Un concepto exitoso en una ciudad puede no replicarse con el mismo resultado en otra.
Para ella resulta clave asumir una franquicia con mentalidad empresarial y no pasiva. “Aunque el modelo esté estructurado, el resultado depende de la disciplina, la capacidad de gestión y la claridad estratégica del inversionista. Las franquicias exigen una participación activa, seguimiento constante y una visión de mediano plazo para consolidarse”, concluye.